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El concepto de la Fab City – versión resumida

A la versión detallada que incluye un análisis de lo que significa el concepto de Fab City para Hamburgo

Varias tendencias globales están configurando el presente: el cambio climático, un despilfarro interminable de recursos, las cadenas de suministro globales, una digitalización a escala mundial y un cambio masivo en el mundo del trabajo. Estas tendencias se refuerzan mutuamente, y la pandemia de Corona las ha exacerbado desde 2020. Al mismo tiempo, cada vez más personas de todo el mundo se trasladan a las ciudades porque las perspectivas de encontrar un trabajo son mejores aquí que en las regiones rurales. En la actualidad, el 50% de la población mundial ya vive en ciudades, y esta cifra podría aumentar hasta el 70% en 2050.

Sin embargo, las ciudades y las regiones urbanizadas aún no tienen una economía sostenible: su cuota de emisiones de gases de efecto invernadero y de consumo de recursos es muy alta; y son los centros del consumo globalizado y de los flujos de datos mundiales, que a su vez consumen cada vez más energía.

Sin embargo, esto supone una oportunidad: mientras que la comunidad internacional ha avanzado poco en la diplomacia medioambiental y climática, es mucho más fácil marcar el rumbo de un futuro sostenible en las ciudades. Es más, son los lugares donde ya se están probando en todo el mundo alternativas a la forma actual de globalización, con todos sus problemas. Aquí es precisamente donde entra el concepto de la Ciudad Fabulosa.

En pocas palabras, una Fab City es una ciudad que fabrica cada vez más todo lo que necesita y se consume a sí misma. El objetivo a largo plazo de la iniciativa mundial Fab City es realizar la transición a una economía circular basada en datos en el territorio de una ciudad o región para 2054. Lo ideal sería que sólo se importaran y exportaran conjuntos de datos; la energía, las materias primas, los materiales, los productos semielaborados y los productos, en cambio, circularían dentro de la propia zona de la ciudad, se reciclarían, se volverían a ensamblar.

En primer lugar, esto sería ecológicamente sostenible, porque la ciudad podría controlar su consumo de recursos por sí misma, manteniendo así su huella ecológica bajo control. En segundo lugar, sería económicamente sostenible, porque fomentaría la creación de valor local y dejaría de depender de las cadenas mundiales de suministro y productos básicos, cuya vulnerabilidad a las perturbaciones ha quedado demostrada recientemente con la pandemia de Corona. En este tipo de globalización, no son las grandes empresas como Amazon las que se llevan los beneficios, sino los actores locales. Y en tercer lugar, sería socialmente sostenible, porque los habitantes de las ciudades ya no son ante todo consumidores de cosas producidas en otros lugares, sino que están más cerca de la creación de valor, lo que a su vez refuerza la cohesión social. Además, la creatividad de toda la sociedad urbana puede desplegarse en una medida sin precedentes.

El hecho de que la Fab City no sea una pura utopía se debe a varios acontecimientos. Cada vez hay más hardware y software abierto: abierto significa que la construcción, los códigos y el uso son de libre acceso para todos. Esto reduce cada vez más los costes de adquisición de los medios de producción y cada vez más personas pueden adquirir conocimientos técnicos. A su vez, la digitalización y la conexión en red de las máquinas permite fabricar cosas de forma distribuida y descentralizada según las necesidades locales y no en unos pocos lugares en la producción en masa. Los conjuntos de datos para la fabricación pueden intercambiarse y adaptarse a las necesidades locales. Con los Maker Spaces, los Fab Labs y los Open Labs, han surgido en los últimos años los primeros prototipos de lugares de producción local, donde muchos actores pueden participar en la producción de cosas. Y estos centros de producción abiertos pueden convertirse en el modelo de una nueva infraestructura descentralizada en toda la zona urbana. Además, las estructuras económicas existentes, especialmente la artesanía y las PYME (pequeñas y medianas empresas), pueden tener una relación sinérgica con este sistema de producción.

Conclusión: Como Fab City, la economía urbana puede dejar atrás el actual modelo PITO, de «Products in – Trash Out» (importar productos, exportar basura) y pasar al modelo DIDO, de «Data In – Data Out» (importar datos, exportar datos) (más adelante se habla de ello). La economía de Hamburgo puede beneficiarse enormemente de ello.

En la década de 2010, surgió en Hamburgo una red de laboratorios abiertos, instituciones de investigación y pequeñas empresas que ya han adquirido experiencia con los desarrollos mencionados anteriormente. Forman la comunidad Fab City Hamburgo, cuyo objetivo es promover activamente y ampliar el concepto en los próximos años. Con la Fab City Hamburg e.V., fundada en 2020, la comunidad se ha institucionalizado.

Si quieres formar parte de ella, escríbenos!

El concepto de la Fab City – versión detallada

Introducción
El cambio a una economía circular basada en los bits
De la transformación digital a la economía circular
Fundamentos científicos
Qué significa esto para la economía de Hamburgo
Lo que esto significa para el desarrollo ecológicamente sostenible
Ejemplos prácticos
Campos de acción – economía circular basada en bits

Introducción

El concepto de la Fab City es una respuesta a varios retos: El despilfarro de recursos, el cambio climático, las cadenas de producción globales no resistentes, los cambios en el mundo del trabajo y la transformación digital. Si se persigue con constancia, permite a Hamburgo no abordar estos retos de forma aislada, sino resolverlos paso a paso en red. El concepto de la Fab City puede desglosarse hasta el objetivo de realizar una economía circular a mediados del siglo XXI con la ayuda de la fabricación digital en red a nivel mundial, que es ecológica, económica y socialmente sostenible al mismo tiempo. Es un objetivo ambicioso, sin duda. Pero los medios deben ser tan radicales como lo exijan las circunstancias. Porque la Internet de las cosas (átomos) traerá consigo un cambio más profundo que el que ha supuesto la Internet de la información (bits) con la que estamos familiarizados hoy en día: más oportunidades, pero también más riesgos de lo que se suele suponer. Esto hace que sea aún más importante tener un plan válido.

El cambio a una economía circular basada en los bits

El cambio a una economía circular basada en los bits puede resumirse sucintamente con el eslogan «PITO to DIDO». PITO representa la economía actual: Product In – Trash Out, es decir, productos que entran, basura que sale. Esto no es sostenible ni resistente. El siguiente gráfico ilustra esta forma de hacer negocios:

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PITO: Hasta ahora, las sustancias (átomos) han circulado a lo largo de las cadenas de suministro globales.

El modelo alternativo presentado por la iniciativa mundial Fab City se llama DIDO: Data In – Data Out, es decir: datos que entran, datos que salen. Esto significa que sólo los datos (bits) circulan globalmente, mientras que las sustancias (átomos) permanecen en la respectiva economía circular urbana.

En el futuro, la información digitalizada globalmente (bits) circulará para cerrar ciclos materiales (átomos) localmente. Siguiendo la buena tradición de Hamburgo, la ciudad hanseática debería asegurarse un papel central como punto de transbordo (puerto/plataforma) creando capacidades para el codiseño de plataformas de uso global para el intercambio de bits. Véase «Infraestructura digital – Hamburgo como refugio para la economía circular global basada en los bits del siglo XXI».

La fabricación digital, en particular, ya está revolucionando la producción industrial. Podemos prever una tendencia hacia la fabricación local. Así que la cuestión no es realmente si la ciudad fabricará más a nivel local, sino cómo. En concreto, quién posee o controla la infraestructura física (microfábricas/laboratorios abiertos/laboratorios) y digital (plataformas) para ello. ¿Deben ser las operaciones locales de Amazon, Huawei o cualquier otro megaproductor? ¿Quién establece el marco de las plataformas en las que se intercambian los bits para la fabricación digital local?

Lo que está claro es que quien posee la infraestructura tiene el poder de decidir el grado de centralización de la creación de valor y la generación de beneficios. Amazon, por ejemplo, ha desplazado gran parte del comercio de libros y ha centralizado su creación de valor, antes local. Se han creado otros puestos de trabajo, pero los estudios realizados aquí ven una polarización cualitativa de la mano de obra en muchos trabajos precarios por un lado y algunos profesionales especializados por otro (véase la Amazonización del trabajo industrial de Butollo).

Sin embargo, esta evolución no está inevitablemente determinada. El Estado, en coalición con actores con objetivos coincidentes (red de Ciudades Fabulosas), puede establecer las condiciones marco e intervenir de forma orientativa para que la creación de valor local siga teniendo lugar y, por tanto, siga existiendo una base de imposición y actuación para el Estado.

Las tecnologías de código abierto desempeñan aquí un papel fundamental. Son el vehículo para la creación de valor descentralizado y local (subsidiario). Cuanto más invierta el Estado en la apertura de fuentes de tecnología básica, más descentralizada y local será la creación de valor, y más «sano» será el mercado local.

El concepto de la Fab City implica la descentralización de las estructuras económicas en la medida en que tiene sentido desde una concepción europea de los valores (Estado de Derecho, separación de poderes, dignidad humana, soberanía de los datos, libertad y prosperidad individuales, etc.). Al igual que en anteriores revoluciones tecnológico-económicas, hay que asegurarse de que las nuevas infraestructuras – como los canales, las carreteras, los pasos fronterizos y ciertas instituciones anteriores – no sirvan exclusivamente a los intereses individuales, sino a los colectivos. Como tendencia, quienes se ven afectados por ella (o dependen de ella) deben tener el control.

Al conseguir que el senador de Economía Michael Westhagemann permita que Hamburgo se incorpore a la red de Fab Cities mundiales en junio de 2019, la ciudad hanseática ha comenzado a abordar el reto señalado anteriormente.

Un total de 34 ciudades y regiones componen actualmente la red mundial de Fab City.

Desde julio de 2019, más de 30 actores de Hamburgo, como universidades, aceleradoras, instituciones educativas y talleres abiertos, se han reunido para desarrollar el siguiente plan.

Para profundizar en la dinámica del Internet de las Cosas y la Transformación Digital, recomendamos la obra de Benedikt Seidel (2020) «The Theory of Harnessing the Digital Transformation through a Mission-Oriented Coalition».

De la transformación digital a la economía circular

La Transformación Digital cambia la posibilidad de realizar una economía circular. Hay que distinguir entre el ciclo de los bits (información digitalizada) y los átomos (como los objetos tangibles y las acciones humanas). La reproducción global (copia) de bits (información) tiene bajos costes marginales. La solución económica óptima es, por tanto, la mayor libertad de acceso posible (código abierto). Por lo tanto, una inversión en tecnologías de código abierto puede tener grandes efectos multiplicadores (véase el uso de código abierto en la India). Así, los átomos circulan localmente (economía circular) y los bits (información como planos de construcción, instrucciones de diseño y reparación) globalmente.

En cambio, la reproducción local de una determinada disposición de átomos (por ejemplo, la aplicación de un plano para la fabricación digital) tiene unos costes marginales más elevados. Desde un punto de vista microeconómico, la tecnología de código abierto puede, por tanto, crear valor a nivel local, o sacar un beneficio, lo que beneficia al sector de la artesanía, por ejemplo. Sin embargo, para que esto ocurra, el Estado debe garantizar la competencia en el mercado y evitar los monopolios y oligopolios, lo que puede hacer mejor si conserva la influencia directa en la infraestructura y no la cede a megaprotagonistas privados como Amazon o Huawei. La apertura tecnológica de las fuentes reduce las barreras de entrada al mercado, lo que beneficia a las PYME. Esto crea la oportunidad de crear muchos y buenos puestos de trabajo en Hamburgo.

Con la tecnología criptográfica, la creación de incentivos (la tecnología criptográfica es útil para esto, ver Fab Chain) y para la motivación de marketing (por ejemplo, Tesla utiliza estándares de código abierto y domina las tecnologías clave) las empresas proporcionan diseños (bits). Los efectos de la red conducen a grandes ventajas por ser el primero en actuar. El ejemplo es Facebook: El código de programación de la oferta del front-end es relativamente sencillo. El valor añadido para los usuarios proviene del tamaño de la red. Por tanto, la inversión de la ciudad de Hamburgo en esta primera fase es comparativamente pequeña. En un momento posterior, cuando haya una red más amplia establecida, Hamburgo ya no podrá hacer frente a esta inversión.

Fundamentos científicos

Los siguientes científicos han contribuido significativamente al concepto de la Fab City con su trabajo de investigación:

Benkler, Y. (2006). The wealth of networks: How social production transforms markets and freedom. Yale University Press,

Ostrom, E. (1990). Governing the commons: The evolution of institutions for collective action. Cambridge University Press,

Perez, C. (2003). Technological revolutions and financial capital. Edward Elgar Publishing,
y

Redlich, T. (2011). Wertschöpfung in der Bottom-up-Ökonomie. Springer-Verlag.

Qué significa esto para la economía de Hamburgo

La creciente digitalización de la creación de valor está intensificando inicialmente la competencia mundial. Los actores económicos están cada vez menos separados por barreras geográficas o de otro tipo. Todos compiten con los demás en tiempo real. Un mercado global que opera en sus términos y que, como se ha indicado, posee la infraestructura para el intercambio de bits. Sin un marco de política económica, existe una amenaza de centralización en este mercado de plataformas, es decir, un oligopolio o incluso un monopolio. Así que surgen dos preguntas:

1. ¿Cómo pueden competir los agentes económicos más pequeños?

Está claro que los pequeños actores de Hamburgo (en comparación con Apple o Huawei) tendrán dificultades para mantenerse en la competencia global basada en los bits de la economía del siglo XXI. Por tanto, las PYME necesitan acceder a tecnologías de alta tecnología (apertura de fuentes e interoperabilidad de tecnologías básicas) para poder desarrollarse más rápidamente (leapfrogging) y conseguir trabajadores cualificados (educación). Esto supondría una reducción de la intensidad de capital para entrar en el mercado y situaría a las PYME de Hamburgo en una mejor posición a nivel mundial.

2. ¿Quién controla la infraestructura?

Hamburgo aún puede convertirse en el refugio seguro de la economía global basada en bits del siglo XXI. Si la ciudad hanseática no actúa ahora, otro actor, probablemente apoyado por el sector privado (EE.UU.) o por el Estado (China), llegará a ser tan dominante (efectos de red) que superaría las posibilidades financieras de Hamburgo para crear un competidor. Entonces, regular después es difícil. Esto no significa que el propio Estado de Hamburgo deba proporcionar la infraestructura, sino que debe apoyar a aquellas plataformas con las que tiene intereses y valores coincidentes.

Gaia-X (proyecto europeo de infraestructura de datos del Ministerio Federal de Economía y Tecnología) podría ser un candidato adecuado en este caso, en el que una empresa semipública con sede en Hamburgo está construyendo una plataforma para intercambiar y generar bits en cooperación con otras Fab Cities. Esto se explica con más detalle en la sección Infraestructura digital – Hamburgo como refugio de la economía circular global basada en bits del siglo XXI.

Si Hamburgo invierte en tecnologías clave de código abierto, la economía de Hamburgo se beneficiará a varios niveles. Por ejemplo, Hamburgo se posicionaría como pionera mundial, lo que atraería a trabajadores y empresas cualificados.

Lo que esto significa para el desarrollo ecológicamente sostenible

El concepto que aquí se presenta influye en el proceso de innovación y, por tanto, en el crecimiento económico en una dirección socioecológicamente sostenible, abriendo y difundiendo la capacidad de innovar. De este modo, el proceso de innovación se ve influido por un espectro más amplio de intereses y, por tanto, la economía tiende a ser más regenerativa. En concreto, esto significa menos emisiones de CO2 y el cierre de los ciclos de los materiales (economía circular).

Es esencial no sólo pensar en la economía circular desde el final, sino también empezar por el principio, es decir, con el diseño del producto, o incluso con la comercialización (regulación), la contabilidad de las empresas o con la educación. En el futuro, el desarrollo de productos también debería tener lugar en plataformas para el desarrollo de productos distribuidos globalmente y en colaboración, donde los incentivos se establezcan de tal manera que los productos con diseño de por vida (ciclo de vida eterno) puedan fabricarse localmente en laboratorios abiertos. Lo que se necesita es una mezcla de una Wikipedia para el hardware y un GitHub/GitLab para el hardware. El Laboratorio de Tecnología de Fabricación (HSU) dispone de los conocimientos necesarios para ello y está en intercambio global con sus socios para que no se creen «soluciones» en silo.

Ejemplos prácticos

Open Lab

Maquinaria de código abierto y gobernanza orientada a lo común (cf. Ostrom 1990). Replicación después mediante talleres de construcción de hardware de código abierto y un principio de Train-the-Trainers. Creación de valor local mediante la implementación de circuitos de información global basados en bits.

Estos son algunos dispositivos típicos del parque de máquinas de código abierto en un Open Lab:

3in1 Máquina (fresado, impresión 3D, cortadora láser)
D3D-Universal Prototyp (Open Source Ecology)
Sheetpress (Precious Plastic)
Libre Solar Box (Libre Solar Technologies GmbH – Hamburg)

Participamos en el desarrollo del Juego de Construcción de Aldeas Globales de Open Source Ecology:

https://www.opensourceecology.org/gvcs/gvcs-machine-index/

Campos de acción – Economía circular basada en bits

1. Talleres abiertos con fabricación digital (Open Labs)

El componente central de una Fab City es una infraestructura de fabricación descentralizada formada por talleres abiertos de fabricación digital (OWDF), también llamados Fab Labs, Makerspaces o Open Labs. En un OWDF, se pueden utilizar máquinas como las impresoras 3D y las máquinas CNC para fabricar casi cualquier cosa con un umbral bajo. El Laboratorio de Tecnología de Fabricación (LaFT) de la Universidad Helmut Schmidt (HSU) ha adquirido en los últimos 10 años una gran competencia en la investigación y la práctica en este ámbito y otros relacionados. Estas competencias deberían utilizarse para establecer varios OWDF en Hamburgo. En el documento de financiación se dan ejemplos.

2. Infraestructura digital – Hamburgo como refugio para la economía circular global basada en bits del siglo XXI

Hamburgo podría desempeñar un papel importante en el desarrollo de la infraestructura digital de la fabricación digital basada en bits a nivel mundial, aportando recursos para la creación de redes y el desarrollo de las plataformas y ofertas existentes. Cuantos más recursos se dediquen a ello, más se convertirá Hamburgo en un eje central de la economía circular basada en los bits y podrá contribuir a dar forma a su desarrollo. Esto aseguraría el posicionamiento de Hamburgo como potencia innovadora mundial. Como eje central de la economía basada en los bits, Hamburgo también podría ampliar su imagen como puerto y puerta de entrada al mundo.

En concreto, el Hamburgo tendría que crear un equipo que pueda hacer esta contribución. Si fuera necesario, tendría sentido construir la contribución de Hamburgo sobre el ecosistema Gaia-X del Ministerio Federal de Economía y Tecnología como componente técnico del backend. Esto garantizaría la soberanía y seguridad de los datos (valores europeos). La confianza es un elemento esencial para atraer a las distintas comunidades de usuarios, que actualmente siguen fragmentadas en muchos silos.

3. Intensificación sostenible de la producción agrícola y (re)generación del suelo (hacer que la agricultura vuelva a ser atractiva)

Introducción al tema de la tecnología de código abierto y la agricultura, un ejemplo de la «Open Source Story: Farming for the Future»:

Hamburgo podría explorar las posibilidades de la tecnología de código abierto para la agricultura en el marco del Parque de Innovación de Bergedorf.

4. Producción de energía descentralizada

Para lograr un enfoque descentralizado coherente, además de la producción (fabricación en fábricas, talleres) también debería descentralizarse el suministro de energía. Las pérdidas de eficiencia energética en comparación con la producción en masa pueden ser contrarrestadas por los bajos costes marginales y las plantas de producción de energía replicables. La empresa de nueva creación de Fab City Hamburg, Libre Solar Technologies GmbH, está a la cabeza.

A diferencia de muchos consumidores domésticos, cuyo uso no puede cambiarse fácilmente en el tiempo, los procesos industriales podrían adaptarse en el futuro a la energía renovable disponible.

Para explorar esta posibilidad, los OpenLabs estarán conectados en red con la producción local de energía. Hay que seguir un enfoque celular de la producción de energía, en el que las células energéticas resistentes y descentralizadas se integran en la red eléctrica existente. Cada célula energética se compone de dispositivos de almacenamiento de energía (por ejemplo, baterías de iones de litio), generadores de energía (en las regiones urbanas, principalmente fotovoltaicos) y consumidores inteligentes. Normalmente, cada célula interactúa con la red eléctrica, pero también puede funcionar de forma autónoma y proporcionar la demanda básica de energía independientemente de la red eléctrica.

Libre Solar Technologies GmbH ya ha desarrollado enfoques para este tipo de células energéticas en el marco de Fab City Hamburg. En esencia, el enfoque se basa en redes de corriente continua (las llamadas nanorredes de corriente continua). Dado que todos los componentes electrónicos se desarrollan como tecnología de código abierto, son aptos para la fabricación descentralizada y el desarrollo posterior basado en el procomún.

En la actualidad, sigue faltando un inversor bidireccional para conectar la nanorred a la red de CA. Este componente se desarrollará en el marco del proyecto Fab City Hamburg.

5. Educación

Los niños suelen seguir con la mente abierta y se interesan por los temas STEM (matemáticas, informática, ciencias naturales, tecnología). El acceso a estos temas disminuye a medida que aumenta la edad, por lo que entre los 10 y los 16 años sólo suele haber un nivel de interés muy bajo. Al mismo tiempo, la educación en STEM es cada vez más importante para que los jóvenes puedan completar con éxito la formación profesional o universitaria, incluso a medida que el progreso tecnológico continúa, y así contrarrestar la escasez de trabajadores cualificados en esta área a largo plazo.

Para ello, hay que crear conceptos y estructuras que vuelvan a entusiasmar a los jóvenes con las materias STEM y les muestren las perspectivas profesionales en este campo. Esto es posible mostrando a los jóvenes las tecnologías clave y formándolos en su uso. Estas tecnologías incluyen la fabricación digital, como la fabricación aditiva/impresión 3D. Aquí es donde entra el presente concepto. Los adolescentes deben adquirir, más allá de la capacidad de utilizar dispositivos digitales, una comprensión global, colaborativa y crítica de la tecnología de la información y de las implicaciones de su difusión para la democracia. El concepto que se esboza a continuación crea una oferta para los jóvenes, especialmente los que tienen entre 10 y 16 años, que les proporciona esos conocimientos con un umbral bajo.

Este concepto prevé que los jóvenes se entusiasmen con los temas STEM en talleres abiertos con fabricación digital (OWDF). En última instancia, debería crearse un OWDF en cada barrio. Sin embargo, éstas no tienen que estar tan ampliamente equipadas como las descritas en el campo estratégico «infraestructura de fabricación descentralizada». El objetivo inicial no es la fabricación de productos de alta calidad, sino la adquisición de competencias clave de bajo nivel. Para ello, basta con que haya menos máquinas por OWDF.
En la actualidad, existen iniciativas aisladas en este sentido en Hamburgo, pero todavía no existe una infraestructura sistemática y completa en ningún lugar. Por lo tanto, el núcleo de este concepto es establecer un procedimiento que cree dicha oferta en toda la zona. Los OWDF de nueva creación deben ser gestionados por comunidades dinámicas en las que se integren los estudiantes. El concepto es realizarlo haciendo que los estudiantes, con la ayuda de sus profesores e instructores especialmente formados, construyan máquinas elementales para dichos talleres durante los eventos de inicio. La experiencia adquirida durante la construcción debe aportarse a los OWDF existentes o a los que se están fundando. La construcción debe realizarse directamente en los locales de los talleres abiertos. Para poder llevar a cabo estos actos de lanzamiento, los multiplicadores deben recibir formación en cursos especiales. Estos cursos pueden celebrarse en la HSU, donde ya se han celebrado cursos similares. Al hacer una contribución tan significativa a un OWDF, cabe suponer que los estudiantes se identificarán con el OWDF más amplio y desarrollarán un interés intrínseco por acudir regularmente al OWDF de su barrio.

Un socio crucial para ello es la autoridad social de Hamburgo, que puede garantizar la creación de OWDF en instalaciones abiertas para niños y jóvenes. Además, la autoridad escolar de los centros de enseñanza y las salas de libros abiertos, por ejemplo, son socios ideales.

6. Re-generación de recursos, diseño de productos de por vida y apoyo a plataformas libres y de código abierto

La (re)generación de recursos supone el cierre de los ciclos materiales. En Hamburgo, por ejemplo, hay iniciativas más pequeñas, como los cafés de la reparación, pero también organizaciones más grandes que son ideales para la aplicación de ideas en este campo.

El diseño de productos de por vida se refiere a productos construidos de tal manera que siempre pueden ser reparados y adaptados a los cambios en los requisitos de uso. La innovación abierta es crucial en este caso. Cuanto más participen los usuarios de los productos en el proceso de innovación, más se tendrá en cuenta su interés por los productos sostenibles.

La innovación abierta se apoya en plataformas libres y de código abierto.